Análisis metodológico
Tifones en el Pacífico occidental: qué muestran los registros y qué no
Lectura crítica de series históricas y su incertidumbre
Cuando se habla de tifones en Asia Oriental, la conversación suele saltar rápido a la pregunta equivocada: ¿son ahora más frecuentes o más intensos que antes? La respuesta honesta es que depende de qué serie se mire, de qué cuenca y de qué década. Las bases de datos que usamos hoy no son un registro continuo y homogéneo, sino una superposición de fuentes distintas que se han ido corrigiendo con el tiempo.
Este artículo compara tres series habituales para el Pacífico occidental: los reanálisis atmosféricos, los archivos de mejor trayectoria (best track) y las reconstrucciones basadas en presión mínima central. Cada una arrastra sesgos propios según la época. Antes de 1970, la cobertura satelital era escasa y muchas tormentas se detectaban solo cuando alcanzaban tierra o cruzaban rutas marítimas concurridas. Eso no significa que no existieran: significa que no las vemos.
Tres fuentes, tres historias distintas
Los reanálisis combinan observaciones dispersas con modelos numéricos para rellenar huecos. Son útiles para estudiar patrones de gran escala, pero tienden a suavizar eventos extremos y a subestimar la intensidad de los tifones más compactos. Los archivos best track, en cambio, recogen la mejor estimación disponible en cada momento, con criterios que han cambiado varias veces desde los años ochenta. Y las reconstrucciones por presión mínima dependen de cuántos barcos y boyas hubiera en la zona, algo que varía mucho entre el mar de Filipinas y el este de Japón.
El resultado es que una misma temporada puede aparecer con diez tifones en una serie y con catorce en otra. No es un error: es una diferencia de método. Confundir ese desajuste con una tendencia climática es uno de los errores más comunes al leer gráficos de frecuencia.
Qué se puede afirmar con los datos actuales
Con las series corregidas y homogeneizadas, lo que se sostiene con cierta solidez es un desplazamiento gradual de la intensidad hacia categorías altas en el Pacífico occidental, especialmente en las últimas tres décadas. También hay indicios de que los tifones alcanzan su pico de intensidad a latitudes algo más altas que antes. Son señales consistentes entre varios conjuntos de datos, aunque el margen de error sigue siendo amplio.
Lo que no se puede afirmar con la misma confianza es un aumento claro del número total de tifones. Las series no coinciden en ese punto y las proyecciones futuras dependen mucho del modelo climático que se use. Aquí conviene separar dos cosas: los datos verificables sobre lo ya observado y las hipótesis sobre frecuencia futura, que siguen siendo eso, hipótesis.
Por qué importa la metodología
Para Taiwán, esta distinción no es un detalle académico. Las decisiones sobre infraestructura costera, seguros agrícolas o planes de evacuación se apoyan en series históricas. Si esas series mezclan cambios reales del clima con cambios en la forma de medir, las políticas pueden quedar mal calibradas. Revisar la metodología antes de sacar conclusiones es tan importante como el dato en sí.